Cómo elegir la actitud que tú quieres

Inteligencia Emocional

Son las 7 de la mañana. Suena el despertador, nos levantamos, nos duchamos y abrimos el armario para elegir la ropa que vamos a ponernos.

No sé si te pasa lo mismo que a mí, pero hay mañanas en las que pierdo muchísimo tiempo en elegir la ropa: no encuentro nada que me guste o que encaje con mi estado de ánimo del momento. Pasa un buen rato antes de que por fin encuentre lo que quiero. Sin embargo, cuando hablamos de actitudes… ¿cuánto tiempo dedicamos en elegir nuestros pensamientos? ¿Cuánto tiempo invertimos en escoger nuestra actitud?

Ahora imagínate que fuese la ropa a elegirte a ti. ¿Cómo te sentirías? Seguro que no estarías a gusto si, con 40 grados, tuvieses que salir de casa con abrigo, bufanda y gorra de lana, ¿verdad?

Muchas veces nuestra mente está dominada por pensamientos automáticos, que nacen como respuesta a algunas situaciones. En otras palabras, son nuestros pensamientos los que nos eligen a nosotros.

[bctt tweet=”¿Eliges tus pensamientos o tus pensamientos te eligen a ti? #coaching #actitud” username=”FedericaCoach “]

Ha llegado septiembre y desde que he vuelto de las vacaciones no paro de escuchar frases como: “lo bueno se ha acabado”, “a trabajar otra vez” acompañadas por caras de resignación y tristeza.

Yo misma he sido una experta de esta actitud durante años y cuanto más me repetía aquellas frases, más se convertía para mí la vuelta al trabajo en una experiencia apocalíptica.

¿Te has notado alguna vez esclavo de tus pensamientos negativos o prisionero de una forma de actuar poco constructiva para ti? Si la respuesta es SI entonces te voy a desvelarte una cosa: ¡tú puedes elegir tus pensamientos y tener así la actitud que quieres en cada momento!

Emoción + pensamiento = sentimiento

Cuando tomé consciencia de esta “fórmula mágica” mi vida cambió por completo.

emocion

Porque cuando retomas el control sobre tus pensamientos y así sobre tu actitud, también tu forma de actuar cambia y con ella los resultados que vas a tener en tu vida.

Esta fórmula representa una clave muy importante para nuestra felicidad. Pero ¿qué significa?

Significa nada más y nada menos que nuestros sentimientos son la suma de las emociones y de los pensamientos que tenemos. En otras palabras son la manipulación de las emociones que sentimos por parte de nuestros pensamientos.

Sí, has entendido bien: ¡¡¡nuestros pensamientos manipulan nuestras emociones!!!

Las emociones son impulsos que llegan desde nuestro interior, de forma espontánea y natural. No podemos elegirlas y nos traen una información acerca de lo que nos está pasando.

En cambio los pensamientos que les adjuntamos sí que podemos elegirlos y de esta unión obtendremos un sentimiento u otro. Te pondré un ejemplo.

Si he discutido con mi pareja, puedo acompañar la emoción de enfado con una serie de pensamientos destructivos como: “él nunca me entiende”, “él nunca me valora lo suficiente”, “siempre me pasa lo mismo”, etc. ¿Qué crees que pasará? Pues que juntando estos pensamientos al enfado lo único que obtendré será sentirme aún más enfadada y amargada. Y que cuanto más alimente esos pensamientos, más tiempo me quedaré en ese estado.

Si por el contrario me centro en cómo mejorar la situación, fijándome en lo que he aprendido de este conflicto, y pienso que discutir puede ser en realidad algo sano que nos dará la posibilidad de entendernos mejor, entonces mi enfado a lo mejor durará una hora en vez de una semana.

Piensa una cosa: ¿cómo mejoraría tu día a día si consiguieras elegir tus pensamientos?

Lo cierto es que te transformarías en dueño de tus sentimientos y serías más consciente de tus emociones.

¿Merecería entonces la pena dedicar 10 minutos al día a fortalecer esta capacidad, a escoger tus  pensamientos y la actitud que quieres tener?

¡Yo pienso que sí! Entonces mañana, cuando suene el despertador, quédate en la cama 10 minutos más y elige tus pensamientos. Visualiza cómo quieres que sea tu día, cómo quieres sentirte, cómo vas a actuar con los demás. Hazlo todos los días, por lo menos durante un mes, para que se transforme en un hábito en tu vida, en algo que con el tiempo te salga de forma automática y natural, sin esfuerzo.

¡Cuida de tus pensamientos y tendrás una actitud diferente!

Transfórmate en un artista y elige tú los colores con los que pintar tu vida para hacer de ella una obra de arte.

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La imagen destacada de este post es de Pexels
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5 Comentarios. Comente algo!

  • Juan Sebastián Cutillas Ripoll
    17 febrero, 2017 2:20 pm

    Yo no creo nada de eso. Las actitudes no son elegidas; ante un hecho inesperado, hay una respuesta inesperada, y la actitud que tomamos va cambiando hasta encontrar un punto de mayor estabilidad. Pasa después de una riña o un enfado o cualquier otra cosa. El elegir la actitud justo después de un cambio de circunstancia es imposible.

    Responder
    • ¡Gracias por tu comentario Juan Sebastián! Estoy en parte de acuerdo contigo. Hay una parte de nuestras reacciones ante cualquier estímulo o circunstancia que es emocional, inevitable, biológica, programada de forma natural, neuronal, hormonal… Es el proceso emocional. Ante ese estímulo surge la emoción básica a la que le damos significación con el pensamiento, y así se convierte en un sentimiento, que es el que influye en nuestra actitud. Por eso si me enfado me dan ganas de hablar a gritos y sentirme mal. O si me asusto, cojo una piedra y amenazo. Lo interesante es actuar sobre los pensamientos con los que le damos significado a esas emociones inevitables, para ser muy ágiles entendiéndonos, y decidir lo antes posible si tirar la piedra o no. Así lo vemos nosotros. ¡Buenas noches!

      Responder
    • Federica Trombetta
      21 febrero, 2017 8:40 am

      Hola Juan Sebastián,
      Gracias por tu comentario y por compartir con nosotros tu punto de vista. Como te ha dicho mi compañera Lola, lo único que no podemos controlar es la emoción porque es una respuesta automática, fisiológica, química. La actitud sí que la podemos elegir y ¿sabes cómo? Eligiendo los pensamientos que quieres tener. Si una persona te decepciona por ejemplo puedes sentir tristeza o enfado, ¿correcto? Pero según los pensamientos que le pones a esta rabia o esta tristeza tendrás un sentimiento diferente y con ello una actitud diferente. Siguiendo el mismo ejemplo, si a raíz de esta decepción, piensas que la persona en cuestión no te ha respetado y que ha querido hacerte daño de forma intencional, un simple enfado puede transformarse en odio. Este sentimiento te llevará a tener una especial actitud. Sin embargo, si en la misma situación eliges tener pensamientos constructivos, también el sentimiento será diferente y con ello tu actitud. A veces, cuando la vida nos pone delante pruebas difíciles y momentos duros este mecanismo parece imposible, pero te puedo asegurar que no lo es. Eso sí, se necesita entrenamiento. Un fuerte abrazo
      Federica

      Responder
  • Muy buen el articulo debemos tener una mejor actitud

    Responder
    • Lola Pelayo
      5 junio, 2017 8:04 am

      ¡Gracias por pararte a comentar! Tienes mucha razón, porque La actitud es lo que puede diferenciar el resultado de las acciones con mayor eficacia. ¡Abrazo!

      Responder

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