Esta Navidad, regálate tú

Esta Navidad, regálate tú

Crecimiento personal, Inteligencia Emocional, Personas

Si quieres sorprender a quienes te rodean, y hacer de esta fecha tan señalada un momento especial, esta Navidad regálate tú.

Y si has pensado que me refiero a que te hagas tú un regalo… ¡también! Pero, además, lo que sería maravillosamente transformador es que esta noche, sea donde sea que pases la Nochebuena, te decidas a hacer el regalo más valioso que puedes hacer a quienes quieres y te quieren, y ese regalo eres tú.

Al menos hoy, despójate de caretas, prejuicios y pensamientos negativos. Ármate de amor y ganas de hacer felices a las personas que tienes cerca. Céntrate en las necesidades de quienes están contigo. Empatiza con el resto de comensales a la mesa. En menos palabras: regala tu inteligencia emocional, porque eso -ya lo verás – será también el mejor regalo para ti.

Para lograrlo, te proponemos hacer una actividad que genera energía navideña de la buena con el agradecimiento.

¿Vas a cenar con la familia? ¿En el trabajo porque te toca guardia? ¿Con amigos? ¿Durante una videoconferencia? ¿Quizás en soledad? No importa cómo sea tu Nochebuena, porque siempre podrás hacer esto que te proponemos. 

Escribe en post-it, en papelitos o en tarjetas navideñas, como prefieras, algo por lo que esas personas que van a estar contigo son importantes para ti. Una tarjeta o papelito para cada persona. Y dale a coco que, por poco que las conozcas, seguro que encuentras algo que agradecerles: por cómo te hicieron sentir en aquella ocasión que se te viene a la cabeza, por cómo cuidaron de esa persona tan especial para ti, por aquella vez que te llamaron, por la calidez del feliz navidad con el que te han recibido… ¡Lo que sea! Y, si estás solo o sola en casa, piensa en los vecinos y las vecinas, ¡aunque no les conozcas! Ni te imaginas el bien que le hace a tu inteligencia emocional conectar, precisamente hoy, con personas desconocidas.

Y una vez escritos tus agradecimientos, decide cómo se los vas a dar. Quizás debajo del plato en la mesa, en las copas de licor después del postre, durante un juego de familia tras la cena, o cuando cogéis la guitarra antes de cenar… Y si no le conoces, ¿qué te parece por debajo de la puerta de su casa?

El agradecimiento es un motor de bienestar tanto para quien agradece, como para quien lo recibe. Pararte a pensar en cosas por las que ser agradecida o agradecido es el mejor entrenamiento para saber valorar lo que te sucede, lo que tienes y lo que eres. Es una de las mejores formas de cuidarte y cuidar a quienes te rodean. Porque esto también está demostrado: las personas agradecidas son más felices, tienen menos riesgo de sufrir depresiones, adicciones o estrés, y disfrutan de relaciones de mayor calidad.

Eso es lo que te deseo esta noche. Que seas capaz de generar el mejor ambiente posible para disfrutar de tu esencia más genuina: tu humanidad. Porque hoy, seas creyente o no, seas más o menos espiritual, eso es lo que se celebra: el lado más luminoso de la humanidad.

¡Feliz Navidad!

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