Fuera prejuicios: para ver más hay que presuponer menos

Fuera prejuicios: para ver más hay que presuponer menos

Crecimiento personal

Ampliar la capacidad de visión en la vida no depende sólo de que abramos más los ojos, que también, sino de que nos predispongamos menos, o sea, de que miremos con menos prejuicios. Porque la mayoría de las veces vemos lo que esperamos ver y ni nos damos cuenta. Si somos capaces de eliminar o al menos matizar un poco los filtros con los que miramos, que no son otra cosa que nuestras expectativas y nuestras creencias, podremos ver más. Fuera prejuicios: para ver más hay que presuponer menos. 

Vamos a hacer la prueba. Os invito a reflexionar sobre algo que he observado últimamente. Veo cada vez más gente con auriculares por la calle enganchados con cables a sus móviles escuchando música o lo que sea. ¿Qué opináis sobre esto? ¿Creéis que la gente se aísla más así o están más conectados que antes? ¿Vosotros usáis auriculares por la calle?

Si ahora mismo os pido que vayáis a la calle, seguramente veréis a todas las personas que llevan auriculares. Quizás hasta los contéis. Y claro… mientras mirabais a los de los auriculares… ¿habríais visto a los que llevaban mochilas de cuero?

Lo que he hecho ha sido generar un filtro para vuestras miradas a través de algo muy simple: una opinión.  Y resulta que una opinión mantenida el tiempo suficiente se convierte en una creencia, y que las creencias son el filtro que más condiciona lo que vemos y que más expectativas nos generan.

 

Ojo con las creencias

Nuestras creencias, esas que tenemos aprendidas por educación o por experiencia y que son nuestras ideas de cómo y por qué funciona todo, son un filtro muy grande. Actúan como unas enormes y tupidas gafas que distorsionan la visión de la realidad. Y cada uno tenemos nuestras propias gafas, así que es muy complicado que ninguno de nosotros vea las cosas exactamente igual. Sin embargo, justo eso es lo que esperamos: que los demás digan lo que nosotros diríamos, que hagan lo que nosotros haríamos o que sientan lo que nosotros sentiríamos. Y claro, nos equivocamos casi siempre.

No me ha llamado y yo le hubiera llamado”. “Cómo no me ha ayudado si yo le ayudé”. “Tener un error en público es lo peor y todos lo van a recordar siempre”. “No me han invitado porque les caigo mal”. “Ya no escribe porque ni se acuerda de mí”. Creencias, creencias, creencias…

 

¿Qué hacer para ver más y suponer menos?

La gran pregunta es qué podemos hacer para ver los auriculares, las mochilas de cuero, y todo lo demás. Y la gran respuesta es simple: no te predispongas a ver lo que esperas ver. Y tengo la cara de escribir esto después de confesarme en el último post sobre lo complicado que puede llegar a ser gestionar las expectativas, así que tomad esta recomendación como lo que yo me aplico a mí misma: en cada suposición que me atrapo, me pongo en duda, y así me entreno.

Aplicado a los ejemplos anteriores sería algo así: “Puede que no me haya llamado porque no ha podido”. “Quizás está esperando que le pida ayuda yo por respeto”. “Todos hemos tenido errores en público”. “A lo mejor no me han invitado por despiste”…

Sería genial que empezáramos por esas suposiciones tremendistas que hacemos en plan negativo y que no nos apoyan en nada. Entrena eso de poner en duda tus prejuicios, e incluso tus creencias, y deja que el resto lo haga el tiempo. A veces se trata de permitir que las cosas, simplemente, pasen.  

 

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|Fotografía principal: Andrik Langfield Petrides on Unsplash|

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