Cómo gestionar de manera asertiva una discusión

Crecimiento personal, Inteligencia Emocional

¿Te ha pasado alguna vez eso de empezar a hablar con tu pareja de un problema, o de algo importante para ti, y acabar dándote cuenta de que la situación había degenerado? ¿De que se había transformado en un conflicto en el que acabaste enfadado, sin energía y con sentimiento de culpa? Seguro que no hablasteis de forma asertiva.

Quizás al final te hayas sentido poco entendido, alejándote progresivamente de la otra persona. O quizás simplemente te hayas disgustado mucho y hayas necesitado mucho tiempo para volver a sentirte bien en pareja.

Siempre me ha guiado la idea de que tener una pareja tiene sentido sólo si tu vida mejora. Si no fuera así, sería mejor y más enriquecedor estar solos. Esta reflexión sigue guiándome, pero ahora más que nunca sé que el hecho de que mejore mi vida no significa que no haya discusiones, sino que los dos nos apoyemos recíprocamente en nuestro crecimiento personal y hacia la realización de nuestros sueños.

Cada persona es un mundo, con su historia y su mochila emocional cargada a los hombros. Así que cuando dos personas se juntan, dos mundos se encuentran y, aunque parezcan parecidos, sin duda tienen muchas diferencias: distintas experiencias, distintas historias, pensamientos, hábitos, creencias…  Estas diferencias  pueden chocar y crear conflictos, pero también nos brindan la posibilidad de abrir nuestra mente, enseñarnos otra manera de ver el mundo y enriquecernos profundamente…. Eso es crecer.

Los conflictos, y los problemas relacionados, nacen cuando intentamos que el otro vea nuestro mundo a través de nuestros ojos, de nuestras gafas particulares, sin contar con que existen lentes de colores diferentes. Si tus gafas tienen lentes verdes y las mías azules, ¿cómo puedo pensar que tú veas el mundo azul también? ¡No tiene sentido! Y aún menos sentido tiene discutir entre nosotros si el mundo es azul o verde, ¿no te parece? Porque realmente no es ni de un color ni del otro.

“El mapa no es el territorio”

Si te pidiera que me dibujases un pequeño mapa para que me explicaras cómo llegar de mi casa a la tuya, me dibujarías el camino que tengo que hacer. Aunque lo hicieras de la manera más detallada posible, el dibujo nunca sería exactamente como en la realidad. Quiero decir que es muy probable que en este mapa dibujes elementos importantes para ti (coge calle X… Encuentras una gasolinera… Giras a la derecha de una tienda de ropa… Te encuentras con una cafetería…).

Sin embargo, si le pidiera a otra persona que hiciera lo mismo dibujaría otros elementos significativos (coges la calle Y….. Superas el parque…Encuentras un cartel… Giras a la derecha de una floristería…) Ese sería otro mapa, su mapa. ¿Y cuál es el mapa mejor? Pues los dos están bien, sólo que si yo no soy capaz de interpretar el mapa que no es mío, me puedo perder para llegar a mi destino.

Lo mismo pasa en las relaciones. Imagínate que María, para tener un detalle con su pareja, le prepara una cena romántica, cocinando su plato preferido y decorando el salón con velitas perfumadas: esta es su manera de decirle que le quiere y que es muy importante para ella. Pasan los meses y él nunca tiene un detalle parecido con ella. En la cabeza de María empiezan a insinuarse pensamientos que ponen en duda los sentimientos de él, ya que para ella la manera de expresar que quiere a alguien es la de tener estos tipos de detalles. Esto alimentará resentimiento, inseguridad y tristeza que a largo o a corto plazo, pueden generar un conflicto.

María está viendo e interpretando la conducta de su novio a través de su propio mapa, en el que tener este tipo de detalles significa “te quiero, eres importante para mi”. ¿Y si para su novio a este mensaje correspondiera con otro tipo de conducta? ¿Si por ejemplo para él darle un beso a la vuelta del trabajo significara “te quiero, eres importante para mí”? ¿O compartir con ella sus preocupaciones sea equivalente a eso mismo?

Si tu pareja fuera china, y sólo entendiera chino, te esforzarías en  comunicarte con él o con ella en chino, ¿verdad? Porque si lo hicieras en español no te entendería a menos que no tuviera un diccionario a mano o un traductor simultáneo.

Recordarnos que nuestro mapa no es igual al de otra persona nos ayuda a ampliar nuestra visión y a “adaptar el color de nuestras lentes”.

¿Y cómo se hace?

Se consigue siendo empáticos, poniéndonos en el lugar de la otra persona y apagando nuestro diálogo interno. Y para que el otro también nos entienda mejor es muy importante aprender a comunicarnos de forma asertiva. Esto significa aprender a hablar autoafirmando nuestros derechos, sin dejarnos manipular y sin manipular a los demás. Significa hablar como personas plenamente responsables de nuestra vida y no como víctimas.

Te pongo un ejemplo. Si me incomoda que mi marido vuelva a casa todos los días muy tarde del gimnasio, haciendo que yo también cene tarde, se me enfríe la cena y me ponga nerviosa, hay dos maneras de reaccionar. Una es no asertiva y desde el victimismo:: “¡Otra vez vuelves a casa tarde! Claro, porque te da igual que se enfríe la cena y que yo esté aquí esperándote… Tu sólo piensas en tus cosas y te da igual todo!!!” Podéis imaginar cómo seguiría… con un conflicto y con enfado.

Si actuara de manera ASERTIVA, le diría: “Hoy también has vuelto más tarde de lo normal, provocando que tenga que esperarte, la cena se enfríe y me ponga de mal humor. Todo esto hace que me sienta triste y poco importante. Me gustaría que encontráramos una solución para que ganáramos los dos. Sé que para ti el gimnasio es muy importante, por esto te pido que la próxima vez me avises si piensas volver tarde, para que yo pueda cenar antes o dedicar este tiempo de espera en hacer otras cosas importantes para mí.”

Suena diferente ¿no? Estoy segura que estas palabras acabarían con algo constructivo y no con un enfado.

Practiquemos

Aquí te dejo un pequeño ejercicio para guiarte en la mejor gestión de este tipo de situaciones, para que no acaben con un enfado, sino que se transformen en una oportunidad para construir una relación aun más fuerte y sana.

  1. DESCRIBE EL COMPORTAMIENTO DE TU PAREJA: es muy importante hacerlo sin juzgar, de manera totalmente descriptiva. Tenemos que salir de nuestro mapa y ponernos en el lugar de un observador externo. Ejemplo: Has vuelto tarde del gimnasio.
  1. DESCRIBE DE FORMA OBJETIVA QUÉ EFECTO TIENE ESTE COMPORTAMIENTO: esto hará que la otra persona empiece a percibir un trocito de tu mapa, que entienda el significado que este comportamiento tiene en “tu idioma”. Ejemplo: Esto hace que tenga que esperarte, la cena se enfríe…
  1. DESCRIBE TUS PROPIOS SENTIMIENTOS RELACIONADOS CON ESTA SITUACIÓN: la otra persona será, de esta manera, consciente del efecto que este tipo de comportamiento tiene en tu mundo emocional. Ejemplo: Esto me hace sentir poco importante y triste…
  1. EXPRESA LO QUE QUIERES DE LA OTRA PERSONA: hazlo de forma tranquila, aquí no hay ni víctimas ni agresores. Los dos estáis aprendiendo a entender el mundo del otro. Ejemplo: por esto te pido que la próxima vez…..

federica1

La imagen destacada de este post es de Pexels
Si estás interesado y quieres recibir más desde este blog suscríbete pinchando aquí.
Consulta nuestros servicios con coaching e inteligencia emocional aquí y los eventos CpC en este enlace.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Fill out this field
Fill out this field
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
You need to agree with the terms to proceed

Comparte:

Menú

Las cookies nos ayudan a ofrecer nuestros servicios. Al continuar, usted acepta el uso de estas cookies. Política de Cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies