Hábitos peligrosos, ¿cuántos pilotos automáticos tienes?

Desarrollo Profesional

Un altísimo porcentaje de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, de nuestros comportamientos, de nuestras reacciones emocionales, son automáticos, los hemos elevado a la condición de hábito a base de repetirlos. Nuestros hábitos son automatismos inconscientes, quiere decir que perdemos el control consciente de nosotros, algo que cuando el pensamiento, comportamiento o reacción emocional no nos ayuda es un problema. ¿Cómo llega un hábito a limitarnos?

Vamos a definirlo primero

Buscando en diccionarios, incluyendo el de mi querida y temida Real Academia Española, encontramos varias definiciones: “los hábitos son modos frecuentes o repetidos de obrar, de hacer o de pensar”; “hábito es el modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes”; o “los hábitos son los automatismos adquiridos que se consiguen por la repetición de actos”.

En otras acepciones de la palabra se destaca la capacidad del hábito para economizar esfuerzo o energía gracias a la automatización de los actos. Esto se refiere a eso de que seamos capaces de lavarnos los dientes, ordenar el cajón del lavabo y recordar qué apuntar a la lista de la compra, todo a la vez. Pero esto tan práctico en la realidad, la capacidad de hacerlo automáticamente, es también la razón por la que un hábito puede llegar a limitar la capacidad creativa y emocional humana e incluso bloquearla. Con el hábito, de hecho, es como se generan las denominadas creencias limitantes, cuando nos repetimos mucho un pensamiento que nos limita.

Ya sean positivos, negativos o neutros, la verdad es que el Ser Humano está hecho de hábitos. Piénsalo. ¿Cuántas tareas realizamos inconscientemente a base de repetirlas? Conducir, apagar las luces al salir de los sitios, recorrer el trayecto hasta casa, responder el teléfono, reaccionar a un sonido concreto, hasta ducharte puede que seguro lo hagas siempre en el  mismo orden. En mi caso es el pelo primero, y más de una vez que no tenía previsto lavármelo, en el descontrol consciente, cojo y me lo  mojo “inconscientemente”. ¿O acaso tú nunca te has dado la vuelta porque no recordabas si habías echado la llave?

Somos nuestros hábitos

Los hábitos son, y a su vez están formados, por acciones. Así es que los hábitos son el resultado de lo que hacemos habitualmente y, por la misma razón, el conjunto de hábitos de una persona define su estilo de vida y su carácter. ¿Qué mis hábitos son mi carácter? Pues sí. Fíjate si merece la pena o no pararse a mirar los hábitos que tenemos y decidir si nos gustan.

Y es importante sobre todo porque, para corregir o mejorar nuestro estilo de vida o nuestro carácter de forma además que nuestras acciones nos acerquen a lo que queremos conseguir, necesitamos identificar primero nuestros hábitos para afianzar los que me apoyan y modificar los que no.

Así que te propongo lo de siempre. Qué pesada me pongo. Coge papel y lápiz unos días y, de forma muy honesta contigo mismo, escríbelos en una lista cada vez que identifiques uno de tus pilotos automáticos, poniendo especial interés a los que no te apoyan. Algunos ejemplos: te levantas con mal pie y ya todo el día es malo; no tienen cambio en el bar y te cabreas con todos los que te encuentras; te vienes abajo cuando te sientes cansado o te da ese dolor que tú sabes; pierdes los niervos cuando no contestan al teléfono; te pones nervioso cuando alguien habla demasiado alto; piensas que te están evitando cuando no te saludan; evitas hablar de lo que te preocupa…  ¿Cuántos pilotos automáticos tienes?

Recuerda que la primera condición indispensable para cambiar algo que no te gusta es identificarlo. Sea lo que sea. Por lo tanto, en cuestión de hábitos que nos limitan, lo primero es traerlos del inconsciente al consciente el tiempo suficiente para poder decidir otra forma de reaccionar, comportarme o pensar, y repetir la nueva reacción, conducta o pensamiento varias veces, más de 21 veces dicen los científicos, y convertirlo otra vez en un automatismo inconsciente que, ahora sí, te apoya en tu día a día. ¿Te animas a mejorarte la vida?

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