Inteligencia emocional como brújula de la pareja

Inteligencia Emocional

Me voy a atrever. Voy a hacer el ejercicio de aplicar la inteligencia emocional a la relación de pareja. Y lo hago porque realmente me apetece y porque es una cuenta pendiente con una persona que en estos momentos ya debe estar tachando este “debe” de mi lista. Ahí voy, y que el universo nos asista.

pareja 1Digo que el universo nos asista porque en esto de las parejas hay que empezar por aquella frase tan popular de “cada persona es un mundo”, o una que me gusta más por ser muy castiza aunque a lo mejor no todo el mundo la entiende pero significa lo mismo: “ca-ún es ca-ún”. Pues eso.

Partiendo de esta absoluta certeza, la inteligencia emocional es ese conjunto de habilidades que nos guían en algo fundamental para que cualquier relación funcione, más aún en cuestiones de pareja: comprender al otro. Y puesto que “ca-ún es ca-ún” y “cada persona es un mundo“, preparémonos a descubrir un universo paralelo al nuestro, no el nuestro.

Entrenar las habilidades de la inteligencia emocional en pareja

Vamos a tomar como referencia el modelo de Inteligencia Emocional de Salovey y Mayer, dos psicólogos estadounidenses que con ánimo de mejorar las relaciones de los preadolescentes en las aulas propusieron en los años ochenta un modelo de intervención basado en el reconocimiento de las emociones y en la habilidad de facilitarlas y comprenderlas en dos enfoques: hacia dentro -cómo me siento-, y hacia fuera -cómo te sientes-.

Desde este prisma, se trataría de desarrollar en los dos miembros de la pareja y entrenar juntos las cuatro habilidades del modelo americano:

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  • Percepción de las emociones: o la habilidad de identificar las emociones en uno mismo y en el otro, y lo más importante, ser capaz de expresar adecuadamente esas emociones y sus necesidades asociadas. Técnicas que sirven para entrenar esta habilidad en pareja: preguntas y respuestas sinceras ante conductas o gestos inesperados; entrenar la comunicación fluida ante las emociones (usando mucho el “yo pienso que…”, “yo siento que…”, “me gusta que…”, “me sienta mal que…” para referirte a comportamientos concretos y no a la persona); y adoptar el compromiso de honradez y honestidad, que no es lo mismo.
  • Facilitación de las emociones: la habilidad de ser capaz de comunicarme con mis emociones, sentirlas como necesarias y utilizarlas en mi favor y en favor de la pareja. Porque ya que las conozco y sé lo que me provocan, ¿de verdad vas a plantear el cambio que tienes en mente ahora que llegas agotado de un duro día de trabajo? ¿por qué no empezar una negociación incómoda bailando una canción que os guste mucho a los dos e incluso dejar la música de fondo? La habilidad de la facilitación o asimilación emocional significa tener en cuenta los sentimientos cuando razonamos o solucionamos problemas, en dos palabras: ponérnoslo fácil.

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  • Comprensión de la emociones: la habilidad para comprender lo que la emoción viene a decirnos, no quedarnos en lo que nos provoca, y entender cómo se combinan entre sí generando sentimientos que mal canalizados se convierten en cargas emocionales o heridas más difíciles de sanar cuanto más tiempo pasa. Un rechazo airado o un enfado en la pareja puede está fundamentado en la emoción del miedo, el miedo a la pérdida, o simplemente en un momento inoportuno por algo completamente ajeno. Así que, ¿por qué esperar a aclarar un “no quiero ir contigo” o un “tengo mucho trabajo hoy”? Los sentimientos son una combinación de emociones que estamos razonando, y a veces desarrollamos conductas como los celos o la agresividad que en el origen eran miedo o arrepentimiento y sentimiento de culpa. La habilidad de entender esto, de hablarlo y atajarlo a tiempo, es una garantía para la pareja.
  • Regulación de las emociones: esta es la habilidad más compleja, porque además de significar que estamos abiertos a los sentimientos sean agradables o no, porque extraemos de ellos lo que nos es útil, la regulación implica la capacidad de manejar las situaciones incómodas con estrategias que te facilitan a ti y a tu pareja vivirla sin un alto coste emocional: desdramatizar, compartir lo que sientes o facilitar que el otro lo comparta, ir a correr, contar ese chiste en el momento adecuado, un abrazo a tiempo, una palabra clave para dejar todo e ir al rescate… La habilidad de la regulación es la habilidad de saber lo que necesito y lo que necesita mi pareja en cada momento.pareja 5

Pues anda que lo he puesto fácil, ¿eh? No sé si es fácil, aquí pasa lo que en esa maravillosa frase que se dice de la vida: “nadie dijo que fuera fácil, sí que merecería la pena”.

Realmente las dos claves de éxito en cualquier relación, y muy especialmente de una relación de pareja, son el autoconocimiento y el respeto. Saber entender al otro y reconocer sus emociones es imposible si no te entiendes tú y reconoces tus emociones tú primero. Y el respeto es la base de la aceptación del otro y de ti mismo: sin imposiciones, sin comparaciones, sin juicios, aunque sí con condiciones, eso sí, negociadas y compartidas. ¿Te atreves?

Te dejo a continuación en forma de vídeo otro enfoque para cuidar tu pareja: qué conductas evitar. Y te propongo que busques cómo evitarlas desde la Inteligencia emocional que he compartido hoy aquí contigo.

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La foto destacada de este post es una imagen de Pexels.

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